PREOCUPACIÓN LATENTE. La incautación en octubre de más ocho toneladas de clorhidrato de cocaína en el marco del operativo “Aniversario” en Quito evidenció, por ejemplo, que Ecuador pasó de ser un puesto de tránsito de la droga para convertirse en punto de paso y almacenamiento. España no ha mirado con indiferencia el fenómeno. Todo lo contrario. Esta nueva realidad protagonizó más de uno de los encuentros que en Madrid mantuvo Luis Bolaños, comandante del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), con responsables de la Guardia Civil y la Policía españolas. La preocupación existe. El Ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, advirtió en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados de la llegada cada vez mayor de droga procedente de países de América Latina. Consultado por RAÍZ ECUADOR, al final de su comparecencia, prefirió no precisar nombres.
LOS OPERATIVOS. Lo cierto es que durante este año, la Policía y la Guardia Civil han intervenido más de mil kilogramos de cocaína que salió de Ecuador. La última operación denominada Balú y que la Guardia Civil y el Servicio de Vigilancia Aduanera llevaron a cabo en el Puerto de Tarragona se hizo pública el 21 de noviembre pasado. El resultado: tres personas detenidas (ecuatoriana, colombiana y española) y la incautación de más de 140 kilogramos de cocaína ocultos en el interior de un contenedor de bananas procedentes de territorio ecuatoriano.
Las investigaciones se iniciaron a mediados de octubre cuando los agentes detectaron la llegada de un buque con bandera Maltesa que partió desde Ecuador, la descarga de varios contenedores con mercancía declarada como bananas que tenían como destino una empresa de Valencia. Se inspeccionaron los contenedores y se halló un total de 903 planchas que ocultaban cocaína cuyo peso superaba los 140 kilogramos.
PERFECTAMENTE ORGANIZADOS. La mercancía importada transportaba la droga hasta una cooperativa agrícola de una población cercana a Valencia. Una vez que la mercancía llegaba a las cámaras frigoríficas, la organización sustituía las cajas que contenían la droga por otras, alegando un deterioro durante el transporte. De esta forma conseguían que los bananos que habían superado los controles sanitarios, llegaran finalmente a comerciantes para su distribución legal. Los agentes descubrieron que los paquetes que ocultaban la droga se caracterizan por encontrarse perfectamente impermeabilizados y camuflados, dificultando de esta manera la actuación de los perros detectores de droga que la Guardia Civil utiliza habitualmente en las inspecciones fiscales.
CUALQUIER MEDIO ES VÁLIDO. Este verano también se intervino más de 900 kilos de cocaína oculta en el interior de piezas de yuca procedentes de Ecuador. Los delincuentes utilizaban empresas dedicadas a la comercialización de frutas y verduras tropicales, afincadas en la Vega Baja de Alicante y Murcia, para la introducción de los estupefacientes. Estas mercantiles mantenían contactos con otra ubicada en Guayaquil (Ecuador), dedicada a la exportación de plátanos, yucas y piñas. Las más de 20 toneladas de fruta localizadas escondían más de 4.200 cilindros de cocaína en su interior.
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